Sonido Ambiente

El proyecto de Guido Yannitto, como ocurre con todas las instalaciones, transforma al espacio de la sala en una zona de nuevas significaciones. Dialoga de modo “casual” con la puesta de la exhibición de Marcela Cabutti: la idea de la amenaza expansiva de la materia sobre la superficie, que en el caso de Yannitto es de falsa expansión, un esparcimiento potencial y controlado. La noción de lo incontenible asocia a ambas propuestas en su estructura poética.

La lona, la canaleta, el estante y el bidón son objetos manufacturados que enmarcan la sala y operan como medios para el funcionamiento de la circulación y sostén de la materia orgánica: arcilla y piedras de granito. La lona azul genera el clima ambiental en diálogo con el cielo de fondo del video, la canaleta transporta la arcilla desde el bidón al piso… a partir de este planteo se genera una dialéctica compleja y extraña de materialidades y sentidos: Yannitto juega con las direcciones en el espacio: las piedras que van de un lugar a otro en un movimiento horizontal de ida y vuelta, por otro lado la arcilla que cae, obviamente hacia abajo; el bidón y la lona de plástico industrial en contraposición con la arcilla y el granito de origen natural. Dentro de este sistema la pieza del telgopor calado ocupa el lugar de la ambigüedad, corriéndose de esta lógica binaria, ella se asemeja a una piedra trabajada, y justamente la similitud y no la presencia misma de la roca  enuncian la artificialidad del procedimiento general de la obra.

Se plantea una interesante concepción sobre la percepción del espacio y el tiempo, construidos y señalados  por los elementos que el artista dispone en la sala. El video proyecta a modo de péndulo piedras que van y vienen, es el único movimiento bidireccional de la instalación, tanto a nivel del espacio: de lado a lado  y en el sentido temporal, al marcar el devenir cíclico del tiempo. En este punto existe una conexión con el estado de la arcilla circulando por la canaleta. Ambos elementos marcan una existencia presente, un devenir constante a diferencia del bloque devastado y la presencia de las piedras de granito, que son huella. Pasado.

Se abren atractivas preguntas y toma consistencia la puesta en escena a partir del rastro de la huella en la materia: esa materia que se expande y contrae al contactarse con el aire y da espacio al nacimiento de nuevas marcas y dibujos totalmente aleatorios y no deliberados. Es interesante el trabajo por lo bajo, en un sistema envolvente, hay artistas que trabajan en este nivel o registro con búsquedas asociadas al plano arqueológico, sociológico o arquitectónico, aquí y ahora Guido Yannitto lo trabaja desde la investigación metafísica de la materia misma.
Lara Marmor